Café Coureur, vista exterior del edificio con un ciclista de carretera a la izquierda.

Café Coureur

Ducharse como en el velódromo de Roubaix

En la provincia belga de Limburgo, el Café Coureur abre sus puertas desde octubre de 2019 a los cicloturistas y a los habitantes de Flandes. El café ofrece una experiencia de 360° especialmente diseñada para los ciclistas.

Resumen de referencias

Arquitecto

Patrick Janssen (Innenarchitekt)

Ubicación

Borgloon
Bélgica

Categoría

Bart Gregoor, Peter Lantmeeters y su hijo Thomas tuvieron la idea de crear el Café Coureur. Los propietarios tienen como objetivo ofrecer a sus huéspedes una estancia lo más relajante posible. Además de ofrecer alojamiento y restauración, el café retransmite carreras ciclistas y cuenta con una zona de descanso. En la sala de masajes y las instalaciones de bienestar, los ciclistas pueden recuperarse después de una ruta. Desde el jacuzzi se disfruta de una vista panorámica de la región de Haspengouw.

La experiencia y la comodidad de los huéspedes son lo más importante. Por eso, el diseñador de interiores Patrick Janssen involucró a los proveedores en la planificación desde el principio, para pensar juntos en las soluciones más adecuadas. Por ejemplo, se instalaron grifos altos para que los huéspedes pudieran llenar fácilmente sus botellas de agua.

La antigua escuela se salvó del abandono, se renovó por completo y se amplió con un moderno anexo. La referencia al mundo del ciclismo es el hilo conductor del diseño del café. Así, el vestíbulo es una réplica del recinto donde se celebraba la carrera de seis días 't Kuipke en Gante. Las habitaciones del hotel no están numeradas de forma clásica, sino que llevan los números de salida de los ciclistas profesionales de Limburgo.

En el Café Coureur, las duchas se inspiran en las del velódromo de Roubaix, situado junto a la meta de la histórica carrera ciclista París-Roubaix. Los emblemáticos elementos angulares de hormigón se han reproducido de forma idéntica, mientras que las cadenas metálicas colgantes para el agua caliente se han sustituido por sensores electrónicos.

Tanto las duchas Roubaix como las duchas de las habitaciones del hotel supusieron un reto estructural. Dado que el hotel se encuentra en un antiguo edificio escolar, no fue posible elevar los suelos. Especialmente en la habitación adaptada para personas con movilidad reducida, los platos de ducha debían instalarse lo más profundos posible en el suelo.

Duravit se encargó de todo el equipamiento sanitario y la decoración de los cuartos de baño del hotel, y participó en la planificación del proyecto desde el principio. De este modo, se pudo recurrir a toda la gama de productos, desde urinarios, inodoros, duchas y lavabos, pasando por sistemas de suspensión y pulsadores, hasta todos los grifos, accesorios y espejos con iluminación LED y control por sensor. Con Tempano, por ejemplo, se pudo resolver el reto estructural. El plato de ducha es autoportante y, por lo tanto, se puede instalar sin patas y con una profundidad de montaje reducida.