
Descalcificación de grifería y duchas
Descalcificación de los grifos
El grifo es uno de los elementos más utilizados del baño, por lo que conviene descalcificarlo con regularidad. La frecuencia dependerá del uso y de la dureza del agua, ya que cuanto más dura sea, más cal se acumulará. En cualquier caso, es recomendable limpiarlo en cuanto aparezcan depósitos blancos visibles. Por suerte, descalcificar el grifo es sencillo y puede hacerse con poco esfuerzo utilizando algunos remedios caseros.
Limpiar el grifo

Antes de eliminar la cal del grifo, conviene limpiarlo bien. Para ello, basta con agua y un limpiador suave a base de ácido cítrico. A continuación, seque la grifería con un paño.
Descalcificar el formador de chorro

Por lo general, el formador de chorro puede desenroscarse fácilmente, ya sea con una llave adecuada o con la llave incluida en el suministro. Antes de hacerlo, es recomendable cerrar el desagüe del lavabo para evitar que alguna pieza pueda caer accidentalmente.
El formador de chorro suele estar compuesto por tres partes: tamiz, casquillo roscado y junta tórica. En los modelos con rosca integrada, no hay casquillo roscado. Para descalcificarlo, basta con llenar un recipiente con agua y un limpiador suave a base de ácido cítrico, e introducir el formador de chorro y el casquillo durante unos minutos. La junta tórica no debe sumergirse, ya que la cal puede retirarse fácilmente y el descalcificador podría dañar el plástico.
Después del remojo, enjuague todas las piezas con agua para eliminar restos de cal y suciedad. A continuación, vuelva a montar el formador de chorro y colóquelo de nuevo en el grifo.

Descalcificar el cabezal de la ducha
Actualmente, muchos cabezales de ducha incorporan materiales plásticos como la silicona. En estas zonas, la cal suele poder retirarse fácilmente con la mano. Evite utilizar cepillos, ya que podrían dañar las boquillas de los cabezales modernos. En cambio, los depósitos de cal en las piezas metálicas pueden eliminarse frotando con un paño.
Aplique siempre el producto de limpieza sobre el paño, nunca directamente sobre la grifería, para evitar que el producto penetre en su interior.
Si la suciedad es más persistente, desmonte el cabezal de ducha y colóquelo en un recipiente con agua y un limpiador suave a base de ácido cítrico, como se ha explicado anteriormente.
Consejo: gracias a la función EasyClean de Duravit, los depósitos de cal y suciedad en las boquillas de silicona de la ducha o en el formador de chorro de la grifería pueden eliminarse fácilmente con el dedo. Así, descalcificar el grifo o la ducha resulta aún más rápido y sencillo.

Descalcificar otras griferías
El mismo método utilizado para descalcificar el grifo del lavabo o el cabezal de la ducha puede aplicarse a otras griferías del baño. Si hay cal en la grifería de la bañera, la ducha o el bidé, puede limpiarse siguiendo los mismos pasos descritos anteriormente.
Eliminar la cal sin dañar la ducha
Una limpieza inadecuada o el uso de productos agresivos pueden dañar el cabezal de ducha y afectar a su funcionamiento. Para que se mantenga en buen estado durante más tiempo, tenga en cuenta los siguientes consejos:

El producto de limpieza adecuado
Utilice siempre un paño suave y limpio. Evite productos o materiales abrasivos, como estropajos, paños de microfibra o esponjas duras.
Tampoco se recomienda el uso de limpiadores a vapor, ya que las altas temperaturas y la presión pueden dañar los materiales de la ducha.

El producto de limpieza adecuado
Utilice un limpiador suave, preferiblemente a base de ácido cítrico. Evite productos con ingredientes agresivos, como ácido clorhídrico, ácido fórmico, lejía con cloro o ácido acético, ya que pueden provocar daños importantes. Los productos con ácido fosfórico solo son adecuados de forma limitada.
No mezcle nunca diferentes productos de limpieza. Si utiliza un limpiador en spray, no lo aplique directamente sobre la ducha, ya que la fina niebla puede penetrar en el interior y causar daños. Lo mejor es pulverizar el producto sobre un paño suave y limpiar las superficies con cuidado.
Después de la limpieza, enjuague bien la ducha con agua limpia y deje correr el agua unos instantes.
El cuidado regular marca la diferencia
Además de utilizar el método de limpieza adecuado, la regularidad también es clave. La frecuencia de descalcificación dependerá de la dureza del agua: en zonas con agua dura, conviene limpiar la ducha con mayor frecuencia.
Los primeros signos de cal suelen ser chorros de agua irregulares o con menos presión. En ese caso, es recomendable descalcificar la ducha cuanto antes.



